¿Quiénes somos?

PRINCIPIOS EDUCATIVOS

El CEIP "Las Higuerillas" es independiente de todo grupo político, económico o religioso, decidido a desarrollar y promover cuantas iniciativas a su alcance tiendan a fomentar la dimensión pública de la sociedad civil en la que se inserta.

En la medida en que, en consecuencia con su trayectoria histórica, concibe la educación como un importante elemento compensador de desigualdades sociales, el Centro reivindica como una cuestión de principios la concepción de la educación como un servicio público.

Dentro de esta escuela tienen cabida aquellos estamentos de la sociedad que estén dispuestos a asumir sus principios básicos: participación y gestión democrática de los centros educativos por parte la comunidad escolar; defensa tanto de la libertad de cátedra como de la libertad de conciencia del alumno y ausencia de ánimo de lucro.

Entendemos que el derecho que por igual asiste a todo ciudadano a recibir educación no puede ni debe interpretarse como un igualitarismo mal entendido que sacrifique la calidad a la que todo ciudadano tiene derecho. Pensamos que la calidad tampoco debería interpretarse solamente como la adquisición de un adecuado nivel de conocimientos en las mejores condiciones materiales posibles, ya que ello reduciría el término a su interpretación más restrictiva; por el contrario, creemos que la verdadera calidad de enseñanza es aquella que brinda la posibilidad real de un desarrollo integral de la persona.

En consonancia con lo anterior, nuestro Centro intenta formar un tipo de persona susceptible de emprender iniciativas, elaborar criterios propios, fomentar su espíritu crítico e impulsar el razonamiento, debiendo el alumno estar preparado para interpretar sus propias experiencias, expresar su afectividad de manera espontánea y poder dar cauce a su creatividad. Debe ser también capaz de penetrar en su interior en busca de respuestas a los interrogantes que la vida le plantea, a la vez que comprometerse solidariamente con su entorno y la colectividad.

Consideramos igualmente importante dotar a los alumnos de los hábitos, capacidades e instrumentos básicos que les faculten para adquirir un adecuado nivel de conocimientos, no sólo mientras dura su etapa de permanencia en la escuela, sino como actitud de aprendizaje constante en su vida. Ello requiere responder a los planteamientos de una pedagogía activa que pretende alcanzar los objetivos con la participación del alumno y a partir de su propia experiencia, y atribuye al maestro el papel fundamental de mantener vivo el interés del alumno, enseñándole a razonar, sugiriéndole dudas y puntos de vista diversos y orientando su investigación y trabajo.

Se pretende buscar tanto el desarrollo de la personalidad del alumno como la adquisición de conocimientos, intentando conseguir el adecuado equilibrio entre ambos objetivos. Entendemos además que este proceso ha de producirse en un clima donde el gusto por el aprendizaje sea compatible con el necesario esfuerzo y donde la convivencia esté basada en el respeto a los otros.

Creemos igualmente que todo proceso educativo también debe pretender como objetivo la búsqueda de la propia identidad de cada individuo. Esta identidad debe ser, simultáneamente, exponente de una diversidad enriquecedora. Identidad respecto al propio sexo con absoluto respeto al sexo opuesto, pues concebimos una sociedad en la que mujeres y hombres tengan idénticos derechos, obligaciones y posibilidades, y una escuela donde la realidad de la no discriminación se convierta en una experiencia vivida. Identidad como miembros de una sociedad y un país que conoce y valora sus raíces, pero que se proyecta hacia el futuro, hacia Europa y hacia el mundo, integrándose en una dimensión universa­lista que nos haga sentir que todos formamos parte de un mundo en el que los seres humanos deben ser iguales y solidarios, sin distinción de razas, creencias o ideologías.

Por otra parte, una continua puesta al día de la educación sólo podrá mantenerse en la medida en que exista flexibilidad e imaginación para abrir nuevos espacios a prácticas y enfoques renovadores. En esta línea pretendemos permanecer abiertos a una interpretación progresista de las nuevas necesidades sociales en materia educativa, entendida como nuevas demandas de los hombres de una sociedad en constante transforma­ción. Para ello se deberá ofrecer al alumnado una adecuada orientación escolar y profesional, fomentando el conocimiento y respeto hacia todo tipo de profesiones y tareas evitando la secular discriminación entre el trabajo intelectual y manual y ayudándole a descubrir sus capacidades.

Somos también conscientes de que el desarrollo tecnológico de la época moderna supone un reto para la educación, tanto en lo que se refiere a la adquisición por parte de los alumnos de los hábitos e instrumentos necesarios, cuanto a la capacidad de adaptación del profesorado al uso y manejo de las nuevas tecnologías.

Queremos preparar a nuestros alumnos para integrarse en una sociedad cambiante y ser miembros responsables de ella. Ello exige asumir la tensión de ser capaces de vivir en un entorno competitivo, sin tener por ello que interiorizar necesariamente sus valores. Desde nuestro punto de vista, el proceso educativo debe ser un intento transformador de la existencia más que una adaptación a la realidad existente. El legítimo deseo de ocupar un lugar en la vida activa no debe marginar la capacidad de solidaridad y cooperación con los que nos rodean.

Consecuentemente, trataremos de fomentar en nuestros alumnos la capacidad de comprender y respetar las situaciones diferentes o extrañas a su ámbito social o cultural, con especial atención a los mundos marginados o subdesarrollados. En la medida en que lo económico y social condiciona la vida individual y colectiva, es preciso despertar la conciencia y la comprensión crítica de la sociedad a la que pertenece­mos, no olvidando que vivimos en un mundo injusto, lleno de desigualda­des, ante la que no cabe una mera aceptación pasiva, sino una búsqueda positiva y comprometida.

Por ello, preconizamos la defensa de los derechos humanos, para lo que ha de facilitarse el conocimiento y valoración de las prácticas y los contextos que los conculcan o validan.

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